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Mientras en Buenos Aires la aprobación cae, en el Interior el respaldo se mantiene más firme. Claves del último índice para entender el momento político que atraviesa el país y su impacto en los puntanos.
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) arrojó resultados que invitan a la reflexión desde nuestra provincia. Aunque a nivel nacional el indicador marcó un leve descenso en febrero, ubicándose en 2,38 puntos, los datos desglosados por región muestran una realidad distinta para el Interior del país.
Esto refleja el clima de época en nuestra provincia, que influye en la economía local, la expectativa sobre las obras públicas y el sentimiento hacia la gestión nacional que incide en la coparticipación y los programas provinciales.

El Interior resiste mejor que la Capital

Uno de los datos más relevantes para San Luis es la brecha geográfica. El informe de la Universidad Torcuato Di Tella revela que la confianza en el Interior del país se ubicó en 2,60 puntos, mostrando incluso una leve suba del 0,4%.
En contraste, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires registraron caídas significativas (2,10 y 2,04 puntos respectivamente). Esto sugiere que la gestión del presidente Javier Milei encuentra mayor adhesión en las provincias que en el centro del poder político, un fenómeno que podría estar relacionado con la percepción de descentralización y el enfoque en obras federales.

La economía, el termómetro principal para los puntanos

Más allá de la política, lo que realmente mueve la aguja de la confianza es el bolsillo. El estudio confirma que la percepción económica es el principal determinante del respaldo al gobierno.
  • Optimistas: Entre quienes creen que la economía mejorará el próximo año, la confianza se dispara a 4,30 puntos.
  • Pesimistas: Entre quienes anticipan un empeoramiento, la confianza cae a 0,43 puntos.
Para San Luis, donde el comercio, el turismo y la industria dependen directamente del consumo interno y la estabilidad cambiaria, este dato es crucial. La sensación de «mejora» o «empeoramiento» en nuestra ciudad capital o en el interior provincial será lo que defina la sostenibilidad del apoyo popular en los próximos meses.

Honestidad vs. Capacidad de gestión

El desglose del índice muestra matices interesantes sobre qué valora la gente:
  1. Lo que sube: La percepción de Honestidad de los funcionarios creció un 2,6% (2,76 puntos) y la Eficiencia en el gasto un 2,7%. Esto indica que el discurso de «ordenamiento» y «lucha contra la corrupción» sigue resonando positivamente.
  2. Lo que baja: La Capacidad para resolver problemas cayó casi un 5% (2,70 puntos) y la Preocupación por el interés general bajó a 1,99 puntos.
En términos locales, esto se traduce en una ciudadanía que valora el orden administrativo, pero que empieza a exigir resultados concretos en la calle: menos inflación, más seguridad y mejor infraestructura vial.

Comparación histórica: ¿Estamos mejor que antes?

A pesar de la baja mensual (la tercera consecutiva del año), el gobierno de Milei mantiene un piso de confianza superior al de sus predecesores en el mismo periodo:
  • Milei (Feb actual): 2,38 puntos.
  • Macri (Feb 2018): 2,32 puntos.
  • Alberto Fernández (Feb 2022): 1,49 puntos.
Esto ubica al actual respaldo dentro de un rango de estabilidad relativa, lejos de los mínimos históricos de la gestión anterior, pero también lejos de los picos de euforia iniciales.

Jóvenes y hombres, los sectores más alineados

La encuesta también dibuja un perfil demográfico que se repite en nuestra provincia:
  • Género: Los hombres muestran mayor confianza (2,62) que las mujeres (2,11).
  • Edad: Los jóvenes de 18 a 29 años son el grupo más optimista (2,99 puntos), mientras que los mayores de 50 años muestran más cautela.
  • Educación: Quienes tienen secundario completo confían más que los universitarios.

Qué esperar de aquí en adelante

Para San Luis, este escenario nacional plantea un desafío dual. Por un lado, el Interior parece acompañar más el proceso de cambio, lo que podría facilitar la coordinación entre la Nación y la Provincia en temas clave como el litio, el agua y la conectividad vial. Por otro lado, la baja en la «capacidad de resolución de problemas» es una alerta: la paciencia social tiene límites cuando las soluciones no llegan al día a día.
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niko-b