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En pleno acto de campaña en Junín, con la sombra del escándalo de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) acechando al Gobierno, Javier Milei buscó desviar la atención con un discurso contundente contra la oposición. Sin embargo, lejos de contener la crisis, su mensaje terminó agravando la situación con una frase que generó aún más polémica: “Están molestos porque les estamos afanando los choreos”.

La declaración, pronunciada en un tono desafiante durante un acto clave en la Cuarta Sección electoral de Buenos Aires, fue interpretada por miles de usuarios en redes sociales como una autocrítica involuntaria o, peor aún, como una admisión velada de que su gestión también se apropia de los mismos mecanismos corruptos que denuncia. En lugar de desacreditar a sus rivales, Milei abrió una nueva grieta en su propio discurso de “manos limpias”.

El contexto no podía ser más delicado: apenas horas antes, circularon audios del exdirector de la ANDIS, Diego Spagnuolo, donde se lo escucha mencionar presuntas maniobras irregulares y nombrar a figuras clave del entorno presidencial, como Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem. Ante este escándalo, la esperada respuesta del Presidente fue una salida al campo con más ironía que claridad.

En vez de ofrecer explicaciones o anunciar medidas concretas, Milei optó por el ataque: “Están tan disociados de la realidad y la voluntad popular que avanzan con propuestas para aumentar el gasto y devolvernos al déficit”, dijo. Pero fue esa frase sobre los “choreos” la que se viralizó —no por fortalecer su imagen, sino por exponer una contradicción creciente entre su discurso anticorrupción y las sospechas que rodean a su propio Gobierno en los últimos días, lo que no hace más que acentuar el nivel de nerviosismo y titubeo, que domina la casa Rosada puertas adentro.   

El acto en Junín, pensado como un impulso para los candidatos libertarios en las elecciones provinciales, terminó opacado por una nueva muestra de comunicación fallida: donde se buscaba mostrar firmeza, se percibió evasión; donde se pretendía atacar al enemigo político, se terminó alimentando la desconfianza sobre el propio modelo.

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niko-b