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El sociólogo Fernando Rodríguez Luiz en su columna semanal en SLO en vivo, abordó la reciente coyuntura política que enfrenta el presidente, desatada por las revelaciones de corrupción en el gobierno. Un análisis revelador sobre la crisis y el peculiar blindaje que aún mantiene el mandatario.

 

El Ataque sin Precedentes a la Prensa Libre: Un Escudo Ciudadano en Peligro

El sociólogo Fernando Rodríguez Luiz ha señalado a nuestro medio que si bien no es el primer gobierno que intenta «condicionar a la prensa» –una práctica que suele manifestarse a través de apoyos económicos o pauta publicitaria–, la administración actual ha dado un paso «muy serio». Lo alarmante, según Rodríguez Luiz, es el intento de «coaccionar la libertad de prensa directamente con la justicia».
Rodríguez Luiz enfatiza que la «investigación periodística» es el «último escudo que tenemos los ciudadanos» para protegernos del abuso de poder, recordando cómo fue crucial para fiscalizar y quitar poder a gobiernos anteriores, incluso llevando a condenas como la de Cristina Kirchner, surgidas de notas de prensa. Ante las recientes acusaciones de corrupción que afectan a este gobierno, la respuesta no ha sido la esperada. En lugar de «actuar como correspondería», el gobierno ha optado por «atacar al mensajero», sin siquiera la mínima intención de negar las situaciones o ponerse a disposición de la justicia de forma creíble.

Un Modus Operandi Agravado: El Intento de Silenciar al Periodismo

Nuestro entrevistado describe esta conducta de «atacar al mensajero» como un «modus operandi común en la clase política», que evita aclarar las situaciones y prefiere «taparle la boca» a quienes difunden información. Sin embargo, Fernando Rodríguez Luiz subraya que en este caso, la situación es «mucho más grave». Trascendidos, aunque difíciles de comprobar, indican que la intención del gobierno era ir mucho más allá: se solicitó directamente el «allanamiento de domicilios particulares de los periodistas» involucrados, una medida a la que la justicia no dio lugar. Esto sugiere que, de haber tenido la oportunidad, el gobierno «hubiera detenido periodistas», lo que representa una «escalada» autoritaria.
En este contexto, la «importancia de la independencia de los poderes» se vuelve crucial, ya que el sistema democrático, con todas sus falencias, actuó como un «freno» y «contralor» para que el ejecutivo no traspasara los límites. Preocupa, sin embargo, que un juez que concedió una medida calificada como una «payasada» por constitucionalistas, estaba a punto de ser destituido por múltiples denuncias. Este ataque a la libertad de prensa, paradójicamente, terminó «pegándole en la base de poder» que tiene este gobierno: las redes sociales.

El Carisma Presidencial: Un Blindaje en Medio de la Crisis

A pesar de los escándalos, el presidente mantiene un apoyo significativo. El sociólogo Fernando Rodríguez Luiz explica este fenómeno por la naturaleza de su «liderazgo carismático». El mandatario es una figura que logra «captar la bronca» y el enojo social, un modelo que ha tenido éxito a nivel mundial con líderes como Nashu en Israel o Trump en Estados Unidos. Las encuestas muestran que la gente «sigue confiando en esas figuras» e incluso las «idealiza», lo que funciona como un «blindaje» ante la opinión pública.
Un factor clave de este blindaje es la percepción popular de que al presidente «no le interesa el dinero», lo que lo protege de acusaciones de corrupción, incluso cuando involucran a personas cercanas a él. No obstante, este carisma «no es transferible», y el gobierno ha demostrado una «incapacidad en muchos aspectos», sin lograr construir un armado político sólido ni gobernar con consenso. Actúa como si tuviera un 70% de apoyo, lo cual no se refleja en el Congreso.

La Economía: El Juicio Final para el Carisma

Sin embargo, el carisma tiene sus límites. Fernando Rodríguez Luiz nos recordó la expresión «billetera mata galán», para ilustrar que si la economía estuviera mejor, estos problemas «hubieran pasado desapercibidos». Se compara con la época del menemismo, donde numerosos escándalos fueron ignorados mientras hubo una «bonanza económica». Aunque el gobierno insista en que la macroeconomía está bien, «en el día a día todos sabemos cómo está la economía». Curiosamente, incluso aquellos que reconocen estar «mal» económicamente, siguen apoyando al gobierno con la esperanza de un cambio.
Este «núcleo duro» de seguidores, sumado a la «falta de una figura opositora» fuerte que emerja como una alternativa, son los pilares que, por ahora, sostienen el apoyo al presidente.
Desde San Luis Opina, la reflexión final del sociólogo Fernando Rodríguez Luiz es contundente: es «muy grave» este intento de «atacar la libertad de expresión». En una democracia, la prensa independiente es uno de los «pocos escudos» que tiene el ciudadano común para defenderse ante poderes cada vez más grandes, un «termómetro» crucial que nos permite conocer la verdad y exigir rendición de cuentas. Silenciarla o manipularla es dejar a la sociedad a ciegas, vulnerable ante cualquier abuso.

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