Spread the love

El presidente Javier Milei llegó al poder con la promesa de sanar la economía. Pero este domingo 7 de septiembre, la sociedad bonaerense le respondió con un voto castigo contundente: cuando las expectativas no solo no se cumplen, sino que la realidad se invierte, el electorado reacciona. Y lo hizo con fuerza.

Aunque la inflación haya cedido levemente, la mayoría de los bonaerenses vive peor que antes de la llegada de Milei. Por eso, esta elección fue un plebiscito doble: sobre la gestión nacional y sobre la respuesta provincial encabezada por Axel Kicillof. Y el resultado no admite interpretaciones ambiguas.

Cifras que rompieron pronósticos
Fuerza Patria, la coalición peronista, se impuso con el 47% de los votos en toda la Provincia de Buenos Aires. La Libertad Avanza, en cambio, se quedó en el 33,8%. Somos Buenos Aires alcanzó el 5,3% y el Frente de Izquierda, el 4,3%. Nadie —ni en el peronismo ni en el oficialismo nacional— esperaba una diferencia de casi 14 puntos.

La sorpresa mayor vino de dos distritos clave: la Primera y la Tercera Sección Electoral, que juntas concentran el 70% del padrón bonaerense —casi una cuarta parte del electorado nacional— y albergan buena parte de la industria argentina, duramente golpeada por las políticas económicas del gobierno.

Primera Sección: Katopodis, la apuesta ganadora
En la Primera, donde se esperaba un duelo cerrado, el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, arrasó con el 47% de los votos, superando por 10 puntos al intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela (LLA). Su campaña de cercanía —subiéndose a trenes, recorriendo barrios, mostrándose “codo a codo” con la gente— rindió frutos. Hoy, Katopodis emerge como el nombre fuerte para suceder a Kicillof en 2027.

Tercera Sección: Magario duplicó las expectativas
En la Tercera, donde Verónica Magario (FP) enfrentaba al excomisario Maximiliano Bondarenko (LLA), la sorpresa no fue quién ganó —se daba por sentado el triunfo peronista— sino la magnitud: 53% contra 28%. Una brecha de 25 puntos que duplicó incluso los pronósticos más optimistas del oficialismo provincial.

Hasta el campo dijo “basta”
Otro dato revelador: Fuerza Patria ganó en seis de las ocho secciones electorales, incluyendo zonas históricamente hostiles al peronismo, como la Cuarta, Séptima, Segunda y Octava —municipios del interior agrícola como Carlos Casares, Chivilcoy o Baradero, donde tradicionalmente gobierna el radicalismo.

Esto es una señal clara: incluso el sector agropecuario, uno de los más afectados por la política económica de Milei, optó por Kicillof frente a la disyuntiva. El voto rural también dijo “no”.

Las terceras fuerzas: dentro de lo esperado
Somos Buenos Aires —liderado por Manuel Passaglia, exPRO y hoy intendente de San Nicolás— se presentó solo en la Segunda Sección y logró el 23%, lo que le permitirá ingresar tres diputados a la Legislatura bonaerense. Por su parte, el Frente de Izquierda (FITU), con el 4,3% provincial, cumplió su objetivo: retener sus dos bancas, gracias al desempeño de Nicolás del Caño en la Tercera.

Internas y proyecciones: el triunfo que tensiona
La derrota de La Libertad Avanza en la Provincia —sumada al fiasco de la semana anterior en Corrientes, donde su candidato no superó el 10%— augura tormentas en la Casa Rosada. Las tensiones entre Karina Milei y Santiago Caputo por la estrategia política se intensificarán, especialmente tras la filtración de los audios de Diego Spagnuolo.

Para el macrismo, socio menor del oficialismo, el resultado es devastador. Aceptaron un acuerdo casi humillante para “salvar” algo de estructura, pero terminaron con una derrota similar a la de María Eugenia Vidal en 2019. Muchos intendentes, como Passaglia o Pablo Petrecca (Junín), ya habían desertado. El malestar en el interior rural estaba latente. Ahora, salió a la luz.

En el peronismo, aunque la noche del triunfo fue de festejo, también se escucharon cánticos que exaltaban la “conducción de Kicillof” mientras el gobernador ensalzaba a Cristina Fernández. Las tensiones internas no desaparecen con la victoria; al contrario, pueden recrudecerse.

El doble triunfo de Kicillof
Axel Kicillof logró dos cosas fundamentales:

Polarizó con Milei y presentó su gestión como la contracara del ajuste nacional. El 47% de los bonaerenses le dio la razón.
Se consolidó como estratega político. Apostó por el desdoblamiento electoral —una jugada que tensionó al cristinismo— y ganó. Al final, logró unidad. Y resultados.
Como decía Perón: “El conductor es un constructor de éxitos”. Cristina, hoy presa política, construyó muchos. Hoy, uno le pertenece a Kicillof. El desafío del peronismo es mantener la unidad para que, en octubre, esta hazaña se repita a nivel nacional.

Share.
niko-b