Spread the love
Lorena y Antonio, junto a su abogada, exigen respuestas urgentes a la Justicia Federal y Provincial. El hecho, que ocurrió en 2022, salió a la luz tras un examen de ADN que confirmó la peor sospecha: su hija biológica fue intercambiada al nacer.
La comunidad de San Luis se encuentra conmocionada por un caso que parece extraído de una ficción, pero que representa una realidad dolorosa para una familia puntana. Recientemente, a través de un comunicado público, la abogada Gabriela Rubbiani, acompañada por los padres Lorena y Antonio, brindó detalles sobre el intercambio de dos niñas recién nacidas en la Clínica Italia.
Un descubrimiento fortuito y doloroso
El hecho se remonta al año 2022, cuando las niñas nacieron en el mencionado centro de salud. Sin embargo, no fue hasta el año pasado que los padres tomaron conocimiento de la situación debido a un hecho «fortuito y muy inesperado». Tras realizarse un estudio de ADN de forma privada, que luego fue ratificado en sede judicial, se confirmó con certeza que la bebé que criaban no era su hija biológica, evidenciando el intercambio ocurrido en la clínica.
El pedido de justicia y la inacción judicial
La familia decidió romper el silencio debido a la falta de respuestas por parte de las autoridades. Según explicó la Dra. Riani, el proceso atraviesa una situación muy complicada, no solo en lo emocional, sino también en lo legal, ya que denuncian una paralización de la causa tanto en la justicia provincial como en la federal.
«Este comunicado es para solicitar a todas las autoridades que, por favor, tomen cartas en el asunto y hagan su trabajo», expresó la abogada, subrayando que hay asuntos pendientes de resolución que son críticos para el futuro de las menores.
El drama humano detrás del expediente
Más allá de los términos legales, el testimonio de los padres refleja un daño irreparable. Lorena manifestó con angustia: «Ya hace un año que nuestra vida cambió totalmente… el daño va a quedar de por vida». A pesar de la impactante noticia, la madre fue contundente respecto al vínculo con la niña que ha criado: «Mi hija es mi hija», aunque aclaró que ama a ambas niñas y solo pide que la justicia actúe pensando en el bienestar psíquico y físico de las dos menores involucradas.
Por su parte, Antonio (presentado también como José en su testimonio) describió el desgaste diario que sufren: «Nadie nos va a devolver la vida que teníamos antes… a uno la cabeza se le va comiendo cada día de tanto pensar, no podemos ni dormir».
Un futuro incierto
La defensa de la familia aclaró que, si bien el vínculo afectivo y la calidad del hogar han sido plenos, el dolor se extiende a toda la familia extendida, incluyendo abuelos y hermanos. La gran incógnita que la justicia aún no logra despejar es qué pasará con las niñas, un camino que la abogada describió como «muy largo y muy doloroso».
Desde la querella insisten en que, aunque nada les devolverá los momentos perdidos ni el tiempo de «vida normal», es imperativo que los jueces resuelvan de forma humana y célere un caso que ha marcado para siempre a dos familias de San Luis.
Share.
niko-b