(Andrea Piñeda Delegada de la Pastoral Social en San Luis)
Andrea Piñeda ofreció una visión humana y territorial que complementa la frialdad de los números de la UCA. Para la Pastoral Social, la pobreza en San Luis ha mutado en una crisis de salud mental y soledad. Piñeda destacó que la «deuda social» no es solo económica: el 80% de los niños no accede a actividades extracurriculares o culturales, y más de la mitad carece de servicios de salud privados, lo que satura el sistema público. Esta falta de espacios de desarrollo se traduce en un aumento alarmante de intentos de suicidio en jóvenes y una soledad terminal en los adultos mayores.
Un punto clave de su intervención fue el impacto de la crisis en los hogares monomarentales. Los estudios indican que las madres de sectores medios-bajos son quienes presentan mayores niveles de estrés y depresión, ya que deben sostener solas la economía y la crianza en un contexto de inflación. Piñeda hizo un llamado urgente a recuperar el diálogo social intersectorial y la «amistad social», citando como ejemplo la mesa de diálogo interreligioso en San Luis. Su mensaje final fue de construcción de esperanza: no basta con políticas públicas desde el Estado; se requiere que las universidades, las parroquias y los vecinos tejan redes de voluntariado y acompañamiento jurídico y psicológico para sanar una sociedad que, ante la falta de proyectos comunes, se siente desamparada. Mirá la nota completa aquí:
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